Si, en esta oportunidad hablaremos del gran legado que nos dejó doña Celia, quien fue la que creo este plato tan representativo de la ciudad de Cochabamba.
Los actuales dueños Julio López y Rodrigo Rocabado nos cuentan que desde muy pequeños siempre tenían sillpanchos en casa ya sea para vender o para ellos mimos, su mamá les mostraba el proceso de la preparación y la acompañaban en la venta por las noches.
Posteriormente su madre empezó a tener más participación en el proceso y ellos siendo adolecentes empezaron a colaborar ya sea en caja o de meseros. Para ellos hasta ahora es un tanto difícil de creer que su abuelita fue la creadora de un plato tan rico y representativo a nivel departamental y nacional, es por eso que hace 20 ó 25 años aproximadamente la Alcandía le otorgó la “Medalla al Mérito a la Sociedad Civil”, fue el primer reconocimiento que recibió en vida, posteriormente le otorgaron la “Medalla del Bicentenario” de manera póstuma en los 200 años de Cochabamba, pero el reconocimiento oficial fue otorgado por la Gobernación el año 2018 conjunto a los Movimientos de Platos Bandera, se realizó una votación sacando el 4to lugar y reconocieron oficialmente a Doña Celia como la creadora del Sillpancho en la ciudad de Cochabamba.

Julio nos cuenta: “Cuando mi abuela falleció, mi madre y nosotros nos hicimos cargo y la participación fue más activa en cuanto a la administración, pero ya el último año nuestra mamita nos dejó a cargo ya que tenía cáncer, ahora que mi mamita falleció hace un mes nosotros tratamos de mantener su forma de administrar que era un poco más maternal porque es así como ella nos enseñó. A pesar de la pandemia estamos creciendo y queremos llegar a mas personas.
El sueño de mi mamá era tener otra sucursal que en vida ella lo gestiono y ya muy pronto abriremos, la pena que tenemos es que no podrá verlo, pero se hará realidad”.
En ese sentido Rodrigo también se manifiesta con respecto a la partida de su mamita: “se siente, perder una madre es algo muy duro ella tuvo un cáncer fuerte, tuvimos meses muy complicados en casa porque teníamos que seguir trabajando, mi mamita era muy querendona de la gente y de su Sillpancho, entonces era tener dos cosas al mismo tiempo, a tu mamita enferma y el negocio que tiene que salir a delante.
Sí, tenemos un vacío muy grande pero también una tranquilidad porque estuvimos con ella hasta el último momento, pero mi mamita hubiera querido que esto no pare ni un día, obviamente respetamos un duelo muy corto por las señoras que nos colaboran porque tiene deudas y responsabilidades, pero la tradición no para, el sillpancho tampoco para”.
¿Se dan cuenta? Y es que a veces vemos las cosas de otra manera, pero la realidad es que todos somos humanos y pasamos por momentos muy lindos, pero también complicados, el tener una responsabilidad con un negocio tan grande, un legado que va de generación en generación no puede parar, y es el caso de ellos que pasaron momentos muy difíciles como familia y aun así tuvieron que dejar de lado su luto y continuar ya que esto es parte de una tradición.
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Entre charla y charla compartiendo un platito de Sillpancho me comentaban como es que nació este maravilloso plato y es que doña Celia quedo huérfana desde muy joven y para sacar a delante la familia empezó haciendo “Bistec” pero ella veía que sus clientes no quedaban satisfechos, entonces empezó a hacer arrocito solo para los más conocidos, después algunos clientes, entre ellos estudiantes de medicina, llevaban su huevito y le pedían que se lo frían, entonces empezó a vender sencillo sin huevo y completo con huevo. Pero surgió la famosa anécdota de como surgió el nombre, un profesor llamado Francisco Villarroel, de la zona, después de tomar sus chichitas, como decimos comúnmente en las noches, pasaba por la casa de doña Celia y le decía: dame tu “Sillpa” (palabra Quechua que en español significa delgado), y es que en ese tiempo la carne era muy cara por la recesión y ella para poder economizar la golpeaba y quedaba más blandita, entonces su abuelita le respondía un poco enojada “Toma tu Sillpa Pancho” y ahí surgió el famoso nombre Sillpancho con el que conocemos hoy en día.
Y es que esto es parte de nuestra historia y cultura gastronómica, que maravilloso e increíble es conocer historias de grandes mujeres como su abuela y su madre, tan luchadoras, fuertes y trabajadoras que sacaron a delante a su familia solas, lograron este gran legado familiar y sobre todo un legado GASTRONÓMICO COCHABAMBINO que traspasa fronteras ante el mundo entero.
En memoria de Celia Lafuente Peredo y María del Carmen Zapata Lafuente.