Salteñas, rellenitos, tucumanas, tripitas, sándwich de chola, anticuchos, son algunos ejemplos de la variedad de comida popular con la que uno puede cruzarse en las calles de la ciudad de La Paz.
A estos representantes de la comida callejera se les puede atribuir una carga sanitaria, informal e incluso clandestina. Sin embargo, bajo nuestro lente encontramos un fascinante mundo de sabores que han logrado adaptarse al paso civilizatorio de la globalización.
En nuestras cabezas, es inconcebible visualizar a nuestra ciudad sin puestos de comiditas y caseritas que nos han alimentado desde que tenemos memoria. Al contrario de lo que se puede creer, la comida callejera tiene profundas raíces históricas y culturales. Su riqueza reside en los productos típicos de los Andes, que se amalgamaron con las recetas culinarias de la comida criolla que trajo consigo la colonia, dando lugar a los platos típicos que hoy consumimos con tanto entusiasmo.
Si bien, muchas de estas comidas se relacionaban antes con determinados niveles socioeconómicos o la costumbre de comer en plena vía pública de cuclillas, casi al ras del piso o “agachadito”, en la actualidad, la comida callejera paceña ha trascendido, sin perder su esencia callejera, y es retomada y reinterpretada por chefs y restaurantes de renombre en la ciudad de La Paz.
Las comidas callejeras, ofrecen todo un universo identitario y cultural. Han encontrado su espacio tanto en restaurantes de “alta” cocina moderna como de las manos de la casera. ¿Cómo es, le cascamos?
Artículo escrito por: Mariana Polar, Diego Dierks de Street Food La Paz.