¿LE CASCAMOS? por Mariana Polar y Diego Dierks

Salteñas, rellenitos, tucumanas, tripitas, sándwich de chola, anticuchos, son algunos ejemplos de la variedad de comida popular con la que uno puede cruzarse en las calles de la ciudad de La Paz.

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A estos representantes de la comida callejera se les puede atribuir una carga sanitaria, informal e incluso clandestina. Sin embargo, bajo nuestro lente encontramos un fascinante mundo de sabores que han logrado adaptarse al paso civilizatorio de la globalización.

En nuestras cabezas, es inconcebible visualizar a nuestra ciudad sin puestos de comiditas y caseritas que nos han alimentado desde que tenemos memoria. Al contrario de lo que se puede creer, la comida callejera tiene profundas raíces históricas y culturales. Su riqueza reside en los productos típicos de los Andes, que se amalgamaron con las recetas culinarias de la comida criolla que trajo consigo la colonia, dando lugar a los platos típicos que hoy consumimos con tanto entusiasmo.

Si bien, muchas de estas comidas se relacionaban antes con determinados niveles socioeconómicos o la costumbre de comer en plena vía pública de cuclillas, casi al ras del piso o “agachadito”, en la actualidad, la comida callejera paceña ha trascendido, sin perder su esencia callejera, y es retomada y reinterpretada por chefs y restaurantes de renombre en la ciudad de La Paz.

Las comidas callejeras, ofrecen todo un universo identitario y cultural. Han encontrado su espacio tanto en restaurantes de “alta” cocina moderna como de las manos de la casera. ¿Cómo es, le cascamos?

Artículo escrito por: Mariana Polar, Diego Dierks de Street Food La Paz.