Si hay algo de lo que los potosinos presumen con orgullo además de su Historia y el Salar de Uyuni, es a su Salteña, pues hay algo que la hace especial y única en el país, la historia y origen de este afamado patrimonio gastronómico boliviano aun es un tanto desconocida y muy poco difundida lo que puede llevar a tergiversaciones y riesgo de apropiación cultural por parte de otros países, por lo que es necesario difundirlo y tomarlo en cuenta.
Este tradicional bocado nacional de cuna potosina llega a las altas tierras del Sumaj Orcko con la conquista española, al nacer Potosí al calor de la minería de plata se consolida como la primera metrópoli americana en el siglo XVI, ciudad cosmopolita donde todos querían probar suerte, trayendo no solo sueños sino costumbres y por supuesto su comida, es aquí en la antigua Villa Imperial donde se produce la mayor mezcla y mestizaje de la América colonial, en el arte, en la arquitectura y no podía ser de otra forma, también en la gastronomía, es así que la tradicional receta de las empandas árabes arraigadas en la cocina española medieval, llegan a las Américas, mezclándose con ingredientes autóctonos y particularidades únicas en cada región de las colonias españolas, en el Alto Perú hoy Bolivia llegan a las altas y frías tierras de Potosí, donde la empanada árabe-española toma una particularidad única.
Hay tres principales características que hacen a la Empanada Potosina y Boliviana única en su tipo, el agregado de la papa (ingrediente andino), el ají y el caldo caliente, que deja ver claramente su origen, un bocado consistente, picante y caliente, para un clima frio y ventoso, la primera receta registrada y de la que se tiene constancia se encuentra en el recetario colonial de la potosina Josepha de Escurrechea rescatada por la historiadora Beatriz Rosells en su libro “La Gastronomía en Potosí y Charcas”, en este singular recetario se llama a esta empanada: ¨Empanada de caldo¨.
No es hasta mediados de la época republicana donde esta receta es recatada por manos argentinas asentadas en Potosí (residentes que huían de las dictaduras) que buscando suerte comienzan a vender empanadas, esta receta colonial llamada tradicionalmente empanada de caldo en Potosí y solamente preparada de forma familiar y particular, cambia de nombre, o toma el apodo de ¨Empanadas de las Salteñas¨ quedando simplemente como ¨Salteñas¨ hasta nuestros días.
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Es prácticamente ley del potosino degustar de las Salteñas (siempre de a dos) a media mañana, acompañadas de una Malta en las tradicionales salteñerias de tradición familiar que abundan en la ciudad, cada una con su particularidad, entre estas destacan las del ¨Hornito¨ echas hasta ahora en hornos de barro, una salteñeria muy querida por los potosinos de centenaria tradición, en una pequeña puerta en la calle Linares muy cerca del famoso Boulevard, que cada día recibe filas y filas de clientes que a veces dan vuelta la cuadra, solo para comprar ¨Las Hornitos¨, parada obligatoria para todos los potosinos y visitantes que llegan a la Villa Imperial.
Otras salteñerias de mucha tradición y que merecen la pena conocerlas son: La Malpartida, Los Escudos, Las Mendoza, La Salteña del Bule, Las Carabell, Misky, M&M y las del Hornito Aragón.